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Diez Mandamientos Para Dirigir Una Actividad Creativa
 
Las ideas creativas que ofrecemos no son una fórmula mágica para resucitar un grupo muerto. No hay ningún poder en las ideas en sí. Pero, en general, ellas funcionan muy bien cuando se siguen algunas directrices:

Prepárese bien. Cerciórese que el local sea el adecuado y que el material necesario esté disponible, de acuerdo a lo especifi cado para cada actividad. Lea con atención el procedimiento y estudie con anterioridad las reglas y/o principios de las ideas que pretende usar.

Ore para que Dios use la actividad para Su gloria.

Divulgue las actividades de su grupo con anterioridad y promueva sus ideas creativas. ¡Su entusiasmo será contagioso!

Adapte las ideas a su realidad. En nuestra experiencia, la mayoría de las ideas reunidas aquí ha sido muy bien aprovechada con grupos pequeños (10 a 20 personas), desde preadolescentes hasta adultos. Algunas se aplican a grupos más grandes; otras deben ser utilizadas solamente con adultos o parejas. Sin embargo, lo que importa, es que usted las adapte a su realidad y sus necesidades. ¡No hay nada de sagrado en estas ideas! Cámbielas de acuerdo con la edad, el tamaño y las características de su grupo.

Sea un líder animado al dirigir una actividad. Sin duda alguna, el líder es la clave de toda idea que tiene éxito. A veces, el programa más ‘absurdo’ alcanza buen éxito simplemente porque el líder contagió a los demás con su ánimo.

Tenga el valor de probar nuevas ideas y buscar intereses. Todas las ideas que reunimos aquí fueron probadas y produjeron el efecto deseado. Sin embargo, no se desanime si alguien de su grupo no se interesa por el programa o no participa de un juego. Y no se olvide: usted nunca va a agradar a todos, especialmente en el trabajo con adolescentes.

Sea sensible a las reacciones del grupo. No quiera romper las enseguida. Una cosa es ser insensible a las críticas injustas de una u otra persona, y la otra es no prestar atención al retorno que la mayor parte del grupo le está dando.
Haga una evaluación después de cada actividad y verifi que lo que funcionó bien, lo que podría haber sido mejorable y lo que no funcionó.

Sea justo en las reglas y en la premiación.

Sea flexible y no deje que el programa se vuelva agotador.
¡Es mejor terminar una actividad cuando todos aún piden más, que prolongarla hasta que todos estén diciendo que fue demasiado!

No haga del programa algo más importante que las personas. El programa existe en función de las personas y no al contrario. Si una actividad despierta una nueva necesidad en el grupo o crea un ambiente propicio para la enseñanza inmediata de una verdad cristiana, no dude en interrumpirla: ¡Usted acaba de alcanzar su mayor propósito!

Fuente:
Extracto tomado del libro 101 ideas creativas para GRUPOS PEQUEÑOS
Editorial: CLIE
 
 



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