"display:none">fjrigjwwe9r7ClientesDatos_2:_llave_zopin
include
 
New Page 1

Menu
Menu
Quienes Somos | Novedades | Libros | Biblias | Libros de Bolsillo | Blog Librería Bautista | Eventos | Tiendas | Contáctenos
Andar con el Tanque Vacío

Andar con el Tanque Vacío

A la semana de haber obtenido su licencia de conducir, mi hijo de dieciséis años se encontraba desanimado y vino a hablarme. Al verlo, vi que la ilusión de pasar la prueba de conducción se había esfumado y su lenguaje corporal transmitía un poco habitual decaimiento. Me dijo: «Papá, necesito hablarte sobre mi automóvil». De inmediato pensé que le habrían puesto una multa, hecho una abolladura, o cualquier otra cosa que podría causarle un disgusto y a mí un gasto de dinero. En cambio, descubrí que estaba alicaído porque necesitaba dinero para recargar el tanque de gasolina. Su presupuesto semanal para el combustible solo le había alcanzado para dos días y medio, por lo que ahora su tanque y su billetera estaban vacíos. Mi hijo no podía creer que un tanque de combustible rindiera tan pocas millas. Apenado, me dijo: «Papá, calculé muy mal. No sabía que me quedaría sin combustible tan rápido».

Su hermana mayor, cuando partió para la universidad, lo había «bendecido» con el traspaso del automóvil viejo de la familia (que ella había heredado de su bisabuela). Cody Field, de dieciséis años, deportista y estudiante, con el anhelo vehemente de impresionar a todo ser viviente menor de dieciocho años, era ahora el conductor de un Buick LaSabre de 1990. Si no conocen este modelo, piensen en un «tanque de guerra». Decir que se trata de un vehículo poco económico sería ser muy generosos. Aunque Cody no adora el auto, es lo suficiente inteligente para no quejarse, ya que eso dispararía el Sermón Paterno #317: «Sean agradecidos». Sin duda Cody no fue el primer conductor joven en reconocer: «No tenía idea de que el tanque se vaciaba tan rápido».

La experiencia de mi hijo me recuerda cómo se sienten muchos cristianos: andan con el tanque vacío, necesitando cargar combustible espiritual y sin saber bien qué hacer. A diferencia del tanque de combustible de un automóvil, los seguidores de Jesús pueden estar vacíos espiritualmente y sin embargo no tener al parecer ninguna dificultad para seguir andando. Algunos son excelentes actores. Por ejemplo, puedo fingir que todo está bien sin confesar mi vacío interior ni hacerles saber a otros que necesito reabastecerme.

Es muy fácil vivir como si mi tanque espiritual estuviera lleno. Basta con reprogramar mi vida para mantener una velocidad constante. Sería el primero en admitir que no es una opción espiritualmente beneficiosa, pero es una solución muy fácil. No le ofrece ninguna dificultad a nadie. Lamentablemente, muchos seguidores de Cristo se conforman con vidas a velocidad constante. Me gustaría revertir esta situación y espero que tú también lo desees.

En el curso de mi propio viaje espiritual, cobré mucha conciencia de que si no me conecto de forma habitual con Dios, pierdo el fervor y me vuelvo espiritualmente vacío. Al igual que el combustible en el auto de mi hijo, mi vida espiritual se agota con más rapidez (y mayor frecuencia) de lo previsto. Además, las consecuencias no son agradables. Cuando estoy espiritualmente vacío, a mi vida le cuesta arrancar. Todo me resulta diferente. Y no diferente para lo mejor, sino diferente para lo peor. Me vuelvo superficial, me siento confundido y ansioso. Una vez más, puedo fingir que estoy lleno y engañar a todos, pero en lo que a mí respecta mi vacío es evidentemente bochornoso.

Cuando la aguja del medidor se acerca al área pintada de rojo, hay algunas señales de advertencia:

  • Soy más egoísta con mi tiempo.
  • Me vuelvo impaciente.
  • No siento compasión por las personas que sufren.
  • Soy más vulnerable a la tentación.
  • Comienzo a creer que tengo derecho a ciertas cosas.
  • Soy mezquino.
  • Me muestro desobediente.
  • Me siento distante de Dios.
  • Me comporto de un modo cínico.
  • Me resulta más difícil tomar buenas decisiones.
  • Mis inseguridades me dominan más. 
  • Comienzo a depender de otras personas para llenar los vacíos que sé que solo Dios puede llenar.
  • Me vuelvo crítico, tanto de palabra como de pensamiento.

Y esto es solo una lista parcial. Soy consciente de que tales síntomas no son agradables y me doy cuenta de que esto no era lo que Jesús tenía en mente cuando me llamó a ser «la luz del mundo» (Mateo 5:14). Incluso te comprendería si pensaras: ¡Qué espanto! ¿Este hombre dice ser un seguidor de Cristo y se conduce de esa manera? Con todo, confío en que continuarás leyendo, ya que supongo que si también eres sincero, es muy posible que tu lista se asemeje a la mía. ¿O me equivoco?

¿De qué forma te conduces cuando estás espiritualmente vacío? ¿Pensaste alguna vez cómo incide en tu vida el hecho de estar desconectado de Dios? Si nunca lo hiciste, te sugiero que lo hagas, porque es un buen ejercicio y te permitirá ser consciente de lo que sucede cuando comienzas a quedarte sin combustible.

Por ejemplo, puede que tengas arrebatos anormales de ira, pero que no los vincules a tu vacío espiritual. Les contestas de mala manera a tus hijos, pierdes la paciencia con tus compañeros de trabajo o aprietas la bocina con insistencia mientras conduces. De pronto, todos los conductores son imprudentes y tú eres el conductor ejemplar de la Asociación Nacional de Buenos Conductores. ¡Sí, por supuesto! ¿Sabes qué te ocurre? Estás viviendo con el tanque vacío.

Tal vez tu vacío se traduzca en un apetito insaciable. Llega la noche y hurgas en los aparadores buscando algo salado o dulce para darte gusto. Luego, cuando ya casi engulliste dos litros de helado, te das cuenta de que en realidad no tenías hambre: comes porque estás aburrido, cansado, enfadado, adolorido, estresado, ansioso, preocupado o desesperado. Una vez más, estás espiritualmente vacío.

O quizás eres el tipo de persona que sale de compras cuando el tanque espiritual está casi agotado. No tienes dinero en efectivo, pero sí varias tarjetas de crédito… ¡cuatro! Al cabo de tres horas, seis tiendas y algunas facturas por doscientos dólares, todavía tienes ánimo para continuar comprando, pero por dentro no tienes más energía que cuando comenzaste. Tanque vacío.

Aunque los síntomas varían de persona a persona, el vacío espiritual es universal… sí, incluso entre la gente que llena nuestras iglesias. Tengo muchísimos amigos cristianos que me confiesan que cuando no están llenos espiritualmente, las presiones de la vida comienzan a filtrarse en sus almas y ocupan el lugar que antes llenaba Dios. Se encuentran abarrotados de estas presiones en vez de estar llenos de la presencia de Dios. ¿Te identificas con esta sensación?

En lo personal, me sentí vacío tantas veces que al final decidí actuar de forma radical. Lo confesé públicamente. Lo reconocí. Primero, les confesé mi vacío a mis amigos más íntimos. Para mi sorpresa, no me rechazaron; todo lo contrario, se identificaron. ¡No lo podía creer! Siempre había creído que era la única persona que sufría de vacíos recurrentes. Sin embargo, cuando encontré el coraje para confesarlo, me di cuenta de que no era el único. Después de mi confesión, comencé a predicar sobre el tema. Cuando reconocí con franqueza mi propio vacío espiritual, descubrí que había gente de la iglesia que también deseaba hablar de sus vacíos.

¿Y tú? ¿Quieres ser espiritualmente diferente? ¿Quieres estar lleno con más de Dios y menos de ti mismo? Si es así, debes aprender a conectarte con Dios con regularidad de una manera elemental, sin complicaciones ni sentimientos de culpa. Tu vida será mucho más rica cuando esté espiritualmente llena. Hay esperanza. ¡Sí que la hay! Puedes aprender a recargar tu tanque espiritual y vivir la plenitud de la vida que Dios nos promete. No tienes motivo para andar con el tanque vacío.

Siga leyendo...........

 

 

 

 

Sobre el Autor:

Doug Fields ha estado en el ministerio de jóvenes desde hace casi 30 años y ha servido en dos iglesias (11 años para una y 18 para otra) más recientemente en la Iglesia Saddleback en California del Sur. Él es el fundador de Simply Youth Ministry, es el autor / co-autor de más de 50 libros.


 


 

Libreria Bautista | © Copyrights 1996-2019 Página Portal - Xentra.com