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La Matriz de la Oración
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Dr. David Jeremiah

En su propia aventura de descubrimientos con respecto a la oración, estoy seguro de que ha habido algún momento en medio del camino en el cual se ha preguntado lo mismo que yo: ¿Por qué tenemos que orar, si Dios ya sabe lo que necesitamos?

Por supuesto, es cierto que Dios conoce todas nuestras necesidades, el propio Jesús lo afirma.  El menciona esta realidad dos veces en el Sermón del Monte, antes de decirnos que pidamos, busquemos y llamemos: “Vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis” (Mateo 6:8); “Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (6:32).

Es evidente que Dios conoce nuestra situación y nuestras verdaderas necesidades, e incluso nuestros deseos, mucho mejor de lo que nosotros mismos los conoceremos jamás.  Entonces, ¿por qué nos dice que le presentemos nuestras peticiones?

Existen varias razones, según yo creo.  Por ejemplo, he descubierto que cuando le puedo hablar a Dios de una necesidad que estoy sintiendo muy dentro del corazón, por difícil y desafiante que sea esa necesidad, adquiero una seguridad renovada de que El va a obrar a mi favor para satisfacerla.  Al mismo tiempo, comienzo a comprender mi propia situación con mayor detalle y con una claridad mucho mayor, y todo porque le presento conscientemente esa necesidad en oración.

EL SISTEMA DE DIOS
Ahora bien, una de las mayores razones por las que Dios nos pide que oremos –y una razón que no podemos evitar- es esta: Las Escrituras insisten en que Dios ha creado el universo con un sistema tal, que Él mismo obra primordialmente por medio de la oración.  Dios ha hecho la creación de manera que la forma en que El hace su labor, es por medio de las oraciones de sus hijos.  En el momento que oramos, nos estamos sometiendo a la fuerza más poderosa del universo.

Y cuando nosotros no oramos, estamos haciendo caso omiso de lo que El quiere hacer: Cuando no oramos, estamos maniatando a Dios.  Esto no lo digo de una manera poco respetuosa, porque Dios puede hacer todo lo que Él quiere.  Pero sé, después de estudiar la Palabra de Dios, que Él ha dispuesto los procesos del mundo de una manera tal, que realiza su voluntad por medio de las peticiones que le hacen los suyos.

Cuando nosotros descuidamos la oración, en realidad lo que estamos haciendo es limitar lo que Dios podrá hacer en nuestra vida y la vida de los demás.  Tal vez se sienta un poco indeciso en cuanto a aceptar la veracidad de esta afirmación.  Pero si no fuera cierta, ¿qué habría querido decir Santiago cuando escribió aquello de: “No tenéis lo que deseáis, porque no pedís” (Santiago 4:2)?

O bien, piense en Pablo: Si él no creía que las oraciones de sus amigos tuvieran poder realmente para cambiar las circunstancias en las que se encontraba, no habría tenido sentido alguno que les escribiera palabras como las siguientes:

Pero os ruego, hermanos… que me ayudéis orando por mí a Dios. Romanos 15:30

Porque sé que por vuestra oración… esto resultará en mi liberación. Orando… por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio. Efesios 6:18-19

Orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo… para que lo manifieste como debo hablar.  Colosenses 4:3-4

Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada.  2ª. Tesalonicenses 3:1

Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido. Filemón 22 (Pablo escribió estas palabras estando aún en prisión).

Tanto Pablo como los demás apóstoles sabían que Dios podría muy bien retener algunas de las bendiciones que tenía para ellos, si ellos y los demás creyentes descuidaban la oración.  Por tanto, oraban y buscaban otros que oraran, no queriendo restringir nunca lo que a Dios le agradaría hacer.

Si queremos recibir todas las bendiciones que Dios tiene para darnos, nosotros también debemos orar. “En la oración”, dice Andrew Murray, “es donde las promesas esperan su cumplimiento, el Reino su venida y la gloria de Dios su revelación plena”.

Eso es lo que sus oraciones pueden convertir en realidad.


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Sobre el Autor:

Es el pastor principal de Shadow Mountain Community Church en El Cajón, California, y rector del Christian Heritage College. Es el presentador del programa sindicado de radio y televisión a escala internacional Momento Decisivo. El Dr. Jeremiah, autor de éxitos de librería, ha escrito muchos libros. Él y su esposa, Donna, tienen cuatro hijos y diez nietos.




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