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La Prosperidad a La Manera De Dios
 
No se puede experimentar la prosperidad del pacto sin demostrar primero un compromiso con el pacto. Podemos afirmar que las bendiciones de Dios siempre están vinculadas a guardar su pacto.
 
Podemos afirmar que las bendiciones de Dios siempre están vinculadas a guardar su pacto.   Las Escrituras dicen qué podemos esperar cuando obedecemos este mandamiento: “Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis” (Deuteronomio 29:9).

Se trata de una clara evidencia en la Palabra de Dios: tú prosperarás cuando guardes el pacto de Dios. Sin embargo, también debes saber que tu nivel de prosperidad en el nuevo pacto está directamente vinculado al nivel de tu crecimiento espiritual.

     Permíteme explicarte. Uno de los mayores secretos que puedo revelarte acerca del pacto es que está destinado a producir un progreso en tu vida.

Cuando operas de acuerdo con el pacto de Dios, recibes el caudal de poder, posición, providencia y autoridad de Dios.

Uno de los problemas que experimentamos financieramente en el cuerpo de Cristo es una falta lamentable de relación entre los aspectos espirituales del pacto y los aspectos materiales del mundo tangible en el que vivimos. Como creyente, nunca debes separar los propósitos del pacto de Dios —la parte espiritual de tu vida— de la parte material y física de tu vida.

En la teología bíblica, los dos aspectos siempre están relacionados. Cuando Juan escribió su tercera epístola, comenzó con lo siguiente: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 1:2). El apóstol no solo estaba orando por la prosperidad material de los creyentes, sino también por su prosperidad física y espiritual. Todas están interrelacionadas.

Cuando las personas viven sin tener en cuenta esa relación, a menudo terminan viviendo en condiciones insatisfactorias. Aquellos que hacen mucho dinero, pero ignoran el componente espiritual y el propósito de las riquezas, a menudo viven con el alma vacía y la vida arruinada. Solo usan su dinero en un intento de camuflar el vacío interior. Esto se conoce a veces como la teología de la prosperidad, que a menudo busca enfatizar lo material por sobre lo espiritual.

Del otro lado del espectro cristiano, están aquellos que viven con una mentalidad de pobreza. Con la excusa de ser espirituales, solo terminan siendo improductivos y no contribuyen a sus propias necesidades, como tampoco a las necesidades del cuerpo de Cristo ni al avance de su reino. Lo que estos individuos no entienden es que Dios no está en contra de la riqueza. Él está en contra del mal uso y la motivación equivocada por la riqueza.

Sin embargo, déjame enfatizar esta realidad también. Hay muchos incrédulos que están viviendo sin una relación con Dios, sin embargo, experimentan ganancias financieras. Solo que no experimentan las bendiciones de Dios en esas ganancias. De hecho, muchas personas que tienen mucho dinero son más desdichadas ahora, con una abundancia de riquezas, de lo que eran antes. La bendición no es simplemente el incremento. La bendición está en la capacidad de disfrutar y aumentar lo que has recibido (Proverbios 10:22; Hechos 20:35).

Otra característica importante acerca del pacto, que muchas personas no entienden, es que el pacto contiene una cobertura vital que Jesús estableció para nosotros cuando consumó su obra en la cruz (Mateo 26:28; 1 Corintios 11:3). Si estás operando bajo el pacto y conforme a los preceptos del pacto de Dios, estás operando bajo su cobertura. Esto es lo que te permite prosperar de la manera que Dios ha diseñado.

La cobertura que Dios ofrece es similar a un paraguas. Si estás afuera y empieza a llover, tú abres el paraguas. Si eres afortunado de tener un paraguas contigo, este no detiene la lluvia, pero impide que la lluvia caiga sobre ti. En otras palabras, cuando estás cubierto por un paraguas, las circunstancias a tu alrededor no cambian, pero cambia lo que te puede afectar de manera directa.

Lamentablemente, muchas personas están operando financieramente sin cobertura. Están sufriendo los efectos de estar endeudados sin poder disfrutar el dinero que tienen. La razón por la cual las finanzas de muchas personas están tan arruinadas es porque no están cubiertas y posicionadas bajo el pacto. No están totalmente satisfechas, por el solo hecho de no estar honrando el pacto de Dios. En consecuencia, cuando llegue la lluvia a sus vidas —y llegará—, estas personas desdichadas no tendrán cobertura.

Como cristianos, es imprescindible saber que el pacto existe y que está destinado a ofrecer un medio para que el pueblo de Dios prospere. Sin embargo, también debes ser consciente de que, cuando vives sin cobertura y fuera del pacto, experimentarás los efectos resultantes de operar lejos del Rey y de la cobertura de su reino.

El padecimiento financiero en nuestra vida personal y familiar, como iglesia y como nación, se debe simplemente a que no estamos operando de acuerdo con las reglas y los preceptos del pacto. Será necesario un reposicionamiento para que nuestra vida financiera se recupere y esté en orden. Así como debes estar bajo un paraguas para beneficiarte de él, asimismo debes estar bajo el pacto de Dios para que este te cubra y te prospere. Pero siempre hay esperanza para aquellos que han estado operando fuera de la cobertura de Dios.

Como hijos de Dios, podemos regocijarnos en la verdad de que podemos arrepentirnos y volver a Él. Puesto que Él nos asegura su cobertura, no tenemos que ser como los impíos, que prosperan fuera de la protección de Dios (Salmos 73:12). Las Escrituras nos advierten que estos individuos tienen un vacío en el alma. Estos desdichados se encuentran sobre terreno resbaladizo sin la capacidad de disfrutar totalmente la satisfacción continua de sus ganancias (v. 18).

Al final, debemos comprender que dar fruto financiero significa más que acumular dinero. Aquellos que prosperan a la manera de Dios pueden ayudar a otros y beneficiarse totalmente de lo que Dios les ha dado en abundancia.

 
Fuente:
Extraído del libro, “Alcanza la victoria financiera
Escrito por Tony Evans y publicado por Editorial Portavoz.



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